Historias de la Guerra de Malvinas

Tema en 'GUERRA DE MALVINAS' iniciado por Tabano1973, 14 Ago 2013.

  1. Ale Forista Nuevo

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    A los 07:40 min del video ... cuando el VGM hace los dos toques (de campana) ... caraj... un nudo en la garganta y no puedo contener las lágrimas...

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  3. COMPASS U.M. (Ultimate Moderator)

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    A estas ceremonias debieran asistir todos los colegios de la zona; el traspaso del espíritu de entrega no debe limitarse a los uniformados sino a la población toda; hay que reconstruir la línea de tiempo entre aquellos soldados del ejército sanmartiniano, aquellos de Malvinas y los actuales, que son herederos de una obligación que deben honrar tal como hicieron sus antecesores; no pueden ser menos si quieren ser dignos de ese legado...
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  4. VERDUGO Colaborador

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    Buscando di con esta nota casualmente



    La silenciada proeza del cabo Baruzzo-La Cruz al Heróico Valor en Combate. Lea esta historia no contada, desconocida.


    De todos los suboficiales de Ejército que estuvieron en Malvinas, solo dos recibieron la máxima distinción a que puede aspirar un hombre de armas argentino: la Cruz al Heróico Valor en Combate.
    Uno, el sargento primero Mateo Sbert, muerto en el combate de Top Malo House.
    El otro el Cabo R. BARUZZO? DEL Regimiento de Infanteria 12 ?


    De todos los suboficiales de Ejército que estuvieron en Malvinas, solo dos recibieron la máxima distinción a que puede aspirar un hombre de armas argentino: la Cruz al Heróico Valor en Combate.
    Uno, el sargento primero Mateo Sbert, muerto en el combate de Top Malo House. El jefe de su sección, capitán José Vercesi, se ha encargado de que su historia se haya publicado en la revista “Soldados” y en general tuviera cierta divulgación. (Aunque, claro, muy por debajo de la que amerita a nivel nacional).
    El otro, sigue siendo un perfecto desconocido, aún para muchos estudiosos del tema Malvinas. Si uno quiere averiguar porqué le fue conferido tan alto galardón, no se va a enterar ni googleándolo. Se trata del cabo Roberto Baruzzo del Regimiento 12 de Infantería de Mercedes. Y vaya si su historia, de ribetes cinematográficos, vale la pena ser contada!
    Tuve el honor de conocer a Baruzzo, oriundo del pueblo de Riachuelo, Corrientes, en el 2009, cuando el Centro de Ex-Combatientes de esa provincia me invitó a dar allí una charla. Descubrí a un hombre de rostro aniñado, sin ínfula alguna, de perfil muy bajo, puro y transparente hasta rayar en la ingenuidad.
    Su unidad había sido ubicada primero en el Monte Kent, para después ser enviada a Darwin. Pero una sección compuesta mayormente de personal de cuadros, con Baruzzo incluido, se quedó en la zona, al mando del teniente primero Gorriti.
    En los dias previos al ataque contra Monte Longdon, los bombardeos ingleses sobre esa área se habian intensificado. El mismo Baruzzo fue herido en la mano por una esquirla. En una de las noches, el cabo oyó gritos desgarradores. A pesar del cañoneo, salió de su pozo de zorro y encontró a un soldado con la pierna destrozada por el fuego naval enemigo. Sin titubear, dejó su fusil y cargó al herido hasta el puesto de enfermería, tratando de evitar que se desangrara.
    Lo peor aún estaba por venir.
    En la noche del 10 al 11 de junio, estuve observando desde Puerto Argentino el espectáculo fantasmagórico que ofrecía la ofensiva británica. En medio de un estruendo ensordecedor, los montes aledaños eran cruzados por una miríada de proyectiles trazantes e intermitentemente iluminados por bengalas. Se me estremecía el alma de imaginar que allí, en esos momentos, estaban matando y muriendo muchos bravos soldados argentinos.
    Allí, en medio del fragor, la secciòn de Baruzzo ya se había replegado hacia el Monte Harriet, sobre el cual los ingleses estaban realizando una acción envolvente. Varios grupos de soldados del 12 y del Regimiento 4 quedaron aislados. El teniente primero Jorge Echeverria, un oficial de Inteligencia de esta última unidad, los agrupa y encabeza la resistencia, Baruzzo se suma a ellos y ve a al oficial parapetado detras de una roca, disparando su FAL.
    Baruzzo despoja a uno de los caidos británicos de su visor nocturno. “Ahora la diferencia en recursos ya no será tan despareja”, piensa. Con el visor va ubicando las cabezas de los ingleses que asoman detras de las rocas, y tanto Baruzzo, como su jefe afinan la puntería. Los soldados de Su Majestad, por su parte, los rocían de plomo e insultos.
    Las trazantes pegan a centimetros del cuerpo del oficial, hasta que finalmente este es herido en la pierna y cae en un claro, ya fuera de la protección de la roca. Cuando Baruzzo se le quiere acercar, un inglés surge de la oscuridad y le tira al cabo. Yerra el primer disparo, aunque la bala pega muy cerca, pero antes de que pueda efectuar el segundo, Echeverria, disparando desde el suelo, lo abate. Otro inglés le tira a Echeverria, pero Baruzzo lo mata de un certero disparo. Cerca de ellos, el conscripto Gorosito pelea como un león. Los adversarios están a apenas siete u ocho metros uno del otro y sólo pueden verse las siluetas en los breves momentos en que alguna bengala ilumina la zona.
    Echeverria está sangrando profusamente: tiene tres balazos en la pierna. El joven cabo – de apenas 22 años – con el cordón de la chaquetilla del oficial, le hace un torniquete en el muslo. La pierna de Echeverria parece teñida de negro y tambien luce negra la nieve a su alrededor. El teniente primero dice empero que no siente nada, solo frío. Baruzzo trata de moverlo. Echeverria se levanta y empiezan a caminar por un desfiladero, mientras a su alrededor siguen impactando las trazantes. De repente, de atrás de un peñasco, entre la neblina y las bengalas, surge la silueta de un inglés, quien dispara, y le da de lleno a Echeverria. Baruzzo contesta el fuego y el atacante se desploma muerto.
    Esta vez Echeverria había sido herido en el hombro y el brazo: una sola bala le causo dos orificios de entrada y dos de salida. EL teniente primero cae boca abajo y Baruzzo ve que le está brotando sangre por el cuello. “Se me está desangrando!”, se desespera el cabo.
    Aún hoy, el suboficial no puede hablar de su jefe sin emocionarse:
    “El es uno de mis más grandes orgullos. Un hombre de un coraje impresionante. Allí, con cinco heridas de bala, estaba íntegro, tenía una tranquilidad increible, una gran paz. Con total naturalidad, me ordenó que yo me retirara, que lo dejara morir allí, que salvara mi vida. Me eché a llorar. Como iba a hacer eso? Yo no soy de abandonar! Y encima a este hombre, que era mi ejemplo de valentía! Tenía conmigo intacta la petaquita de whisky que la superioridad nos había dado junto a un cigarillo; es que yo no bebo ni fumo. Y le di de tomar. “Eso si que está bueno¨, me comentó. En cierto momento, no me hablaba más, había perdido el conocimiento. La forma en que sangraba, era una guarangada. Lo cubrí, lo agarré de la chaquetilla y empecé a arrastrarlo”,
    Súbitamente, Baruzzo se vió rodeado por una sección de Royal Marines del Batallón 42. Sin amilanarse, desenvainó su cuchillo de combate, pero uno de los ingleses con el caño de su fusil le pegó un ligero golpe en la mano, como señalandole que ya todo había terminado. Baruzzo, cubierto de pies a cabeza con la sangre de Echeverria, dejó caer el arma, Y el mismo soldado enemigo lo abrazó con fuerza, fraternalmente. “Eran unos señores”, me comenta el cabo.
    Al amanecer, al ver que no tenía heridas graves, sus captores le ordenaron que, con otros argentinos, se dedicara a recoger heridos y muertos. “Yo personalmente junté 5 ó 6 cadaveres enemigos”, me cuenta Baruzzo. “Pero en internet los ingleses dicen que en ese combate sólo tuvieron una baja!”
    Echeverria fue helitransportado por los británicos al buque hospital “Uganda”, sobrevivió, recibió del Ejército Argentino la medalla al Valor en Combate y hoy vive con su mujer y dos hijas en Tucumán (la menor tenía dos añitos en el 82).
    Baruzzo tambien tiene dos hijas, a las que bautizó Malvina Soledad y Mariana Noemí, y vive en su Corrientes natal. En su pago chico ha tenido un par de halagos que merecía: hay una calle con su nombre y hasta le fue erigido un busto en vida. Pero aún así, nadie repara en su existencia, ni conoce su proeza.
    Poco después de la guerra, el 15 de noviembre del 82, Baruzzo recibió una carta del teniente primero, donde este le agradece su “resolución generosa y desinteresada, su sentido del deber hasta el final, cuando otros pensaron en su seguridad personal. Toda esa valentía de los “changos”, son suficiente motivo para encontrar a Dios y agradecerle esos últimos momentos. Pero, así Él lo decidió, guardándome esta vida que Usted supo alentar con sus auxilios”.
    El oficial le cuenta que lo ha propuesto para la máxima condecoración al valor y le manifiesta su “alegría de haber encontrado un joven suboficial que definió el carácter y el temple de aquellos que forman Nuestro Glorioso Ejercito, y de los cuales tanto necesitamos”.
    Personalmente, Baruzzo volvió a encontrarse con Echeverria recién 24 años después de aquella terrible noche. Ambos lloraron, el oficial le mostró sus heridas, dijo que el cabo había sido su ángel de la guardia, y le regaló una plaquetita, con la inscripción: “Estos últimos 24 años de mi vida testimonian tu valentía”. También le contó que en el buque-hospital los médicos británicos dejaron que le siguiera manando sangre un buen rato, para que así se lavara el f'ósforo de las balas trazantes.
    “You have very good soldiers” (“Usted tiene muy buenos soldados”), le espetaron los militares ingleses al ensangrentado teniente primero.
    Un reconocimiento que la sociedad argentina, en pleno, aún le debe a Echeverria, a Baruzzo, a Gorosito, a Pinzos y a tantos otros callados y acallados héroes de Malvinas.
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  5. Delfinicus Colaborador

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    La gran pucha ... no pude leer esta parte sin lagrimear ... me estoy amariconeando con los años ...

    "Súbitamente, Baruzzo se vió rodeado por una sección de Royal Marines del Batallón 42. Sin amilanarse, desenvainó su cuchillo de combate, pero uno de los ingleses con el caño de su fusil le pegó un ligero golpe en la mano, como señalándole que ya todo había terminado. Baruzzo, cubierto de pies a cabeza con la sangre de Echeverría, dejó caer el arma, Y el mismo soldado enemigo lo abrazó con fuerza, fraternalmente. “Eran unos señores”, me comenta el cabo."
  7. Diego Ruben Administrador

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    Algunos de hecho lo fueron, otros fueron meros asesinos de heridos. Dicen que fue la ultima guerra librada entre caballeros. Prefiero quedarme con eso viendo al Pipi Sanchez fraternalmente reunido con David Morgan, uno de los verdugos de sus compañeros el 8 de junio del '82 en Bahia Agradable, solo ellos pueden entender entre soldados, el honor del combate.
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  8. Delfinicus Colaborador

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    Perdón ... no tengo tiempo para editarlo y subirlo como corresponde

    http://www.infobae.com/sociedad/201...ica-britanica-contra-los-soldados-argentinos/

    Malvinas: revelan documentos secretos de la guerra psicológica británica contra los soldados argentinos

    A 35 años del conflicto armado, el Ministerio de Defensa del Reino Unido desclasificó 189 páginas que detallan la estrategia con la que los ingleses intentaron socavar, sin éxito, la moral de los combatientes argentinos
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  10. Diego Ruben Administrador

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    Que fiasco fueron esas instrucciones, no conozco ningun VGM que las haya recibido, ni en Darwin, Mt. Harriet, Pto. Argentino o Borbon que son los sitios donde han combatido Veteranos con los que he hablado.
    En todo caso, fueron ignoradas y combatieron como leones.
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  11. VERDUGO Colaborador

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    Los Beatles y la isla de los condenados: cómo fue la guerra psicológica del Reino Unido en Malvinas

    Documentos desclasificados en Londres revelan una estrategia de propaganda para desmoralizar a los soldados argentinos que en 1982 lucharon en las islas
    FEDERICO RIVAS MOLINA
    Buenos Aires

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    Detalle del panfleto lanzado por los británicos sobre soldados argentinos durante la Guerra de Malvinas.MINISTERIO DE DEFENSA DE REINO UNIDO



    Abril de 1982 en las Islas Malvinas. ¡¡Islas de condenados!!, lee un soldado argentino en un pequeño papel impreso en letras rojas que acaba de recoger en los cerros de Monte Longdon. Hay cientos de ellos desparramados entre los arbustos achaparrados por el frío y el viento. Debajo de ese titular de reminiscencias dantescas hay un pequeño texto: “Soldados de las fuerzas argentinas: están Uds. completamente a solas. Desde su patria no hay esperanza de relevo o ayuda. Pronto caerán sobre ustedes los rigores de un invierno cruel y despiadado […] Sus familias viven en el tremendo terror de que nunca volverán a verlos". El soldado no lo sabe, pero acaba de dar con el producto de una elaborada psywar o guerra psicológica ideada en Londres para minar su moral y convencerlo de que lo mejor es entregarse a las fuerzas británicas.

    Un panfleto como aquel que leyó el soldado argentino está entre las 189 páginas de documentos que bajo el rótulo de “ultrasecretos” acaba de desclasificar el ministerio de Defensa del Reino Unido. Los textos, publicados por BBC Mundo, revelan los detalles de una guerra psicológica hasta ahora apenas conocida. El Grupo Especial de Proyectos (GEP) tuvo la misión de engañar a los soldados que la dictadura argentina había desplegado en Malvinas a partir del 2 de abril de 1982. El eje de la campaña fue convencer a esos jóvenes que apenas tenían 18 años de que sus jefes eran unos ineptos que, más temprano que tarde, los dejarían abandonados en Malvinas, a merced del frío, mal pertrechados y cerca de morir de hambre. Desertar era la mejor solución para terminar con esos padecimientos y reencontrarse con esa familia que los esperaba en el continente con una cama caliente.
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    Mensaje elaborado por el GEP para las tropas argentinas en Malvinas. MINISTERIO DE DEFENSA DE REINO UNIDO

    “Yo he tenido en la mano esos panfletos”, dice a EL PAÍS Mario Volpe, presidente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata. “Aparecían tirados por ahí en medio del campo, desparramados desde algún avión o tal vez por los mismos kelpers. Yo estuve en Monte Longdon, a 14 kilómetros del pueblo, y algunas veces encontré panfletos en los cerros. Los recuerdo de color rojo, con tres o cuatro textos diferentes. Uno era el de la isla de condenados y recuerdo otro que hablaba de los Beatles. El mensaje era algo así como “compartimos la misma música cuando éramos jóvenes, qué sentido tiene ahora que peleemos’. Todos giraban alrededor de la misma idea: ‘No pierdas el tiempo peleando por estas islas”, explica.
    El GEP imprimió unos 12.000 panfletos de propaganda “desmoralizadora”. Además de los Beatles y la “Isla de condenados”, un tercer modelo apelaba a la derrota de guarniciones argentinas para advertir sobre las consecuencias de la resistencia. Usaron para ello la foto del capitán Alfredo Astiz, luego famoso por su participación en la identificación y asesinato de integrantes de Madres de Plaza de Mayo durante el terrorismo de Estado. El soldado veía a Astiz cuando entregaba las armas en las islas Georgias del Sur. “Tus valerosos compañeros de armas ubicados hace poco en las islas Georgia del Sur han vuelto a su tierra patria. Fotografías de ellos recibiendo la bienvenida con honores militares y reunidos con sus seres queridos han aparecido en todos los periódicos", dice el panfleto en manos de la BBC. “Tomaron una decisión correcta y honorable. Tú debes ahora hacer lo mismo. Piensa en el peligro que te encuentras. Tus raciones y pertrechos de guerra están escasísimos […] Piensa en tus seres queridos y en tu hogar que esperan tu dichoso retorno".
    [IMG]Los británicos tildan de incompetentes a los jefes de la ofensiva militar argentina en Malvinas.MINISTERIO DE DEFENSA DE REINO UNIDO

    Para fomentar aún más las deserciones, los británicos también arrojaron sobre los argentinos salvoconductos con la firma del jefe de las fuerzas británicas, el contraalmirante John Woodward. Pero los documentos revelan también lo rápido que los británicos percibieron el fracaso de la campaña. El GEP se quejaba en 1982 de la falta de información necesaria para dar con “las características psicológicas de la audiencia", es decir los soldados argentinos. Incluso pusieron en duda que los mensajes hayan llegado alguna vez a sus destinatarios, algo que 35 años después el argentino Mario Volpe puede aclarar. Los soldados sí tuvieron contacto con los panfletos. “Aparecían cada tanto y eran el comentario entre los soldados. Los milicos nos decían ‘ojo con la propaganda inglesa’, pero lo cierto es que no tuvieron ningún efecto entre los soldados, no conocí nunca un caso de deserción que pueda atribuirse a esos mensajes”, dice.

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    Salvoconducto entregado por Reino Unido a los soldados argentinos. MINISTERIO DE DEFENSA DE REINO UNIDO

    A la guerra de panfletos los británicos sumaron otra estrategia comunicacional muy de la época: una radio con emisiones con mensajes de propaganda en castellano. Fue un fracaso: el GEP argumentó entonces que los soldados argentinos no tenían radios portátiles. “Eso no es cierto. La radio inglesa no la escuché nunca pero no fue porque no tuviésemos cómo hacerlo”, dice Volpe. “Sintonizábamos radio Carve de Montevideo y radio Provincia de Buenos Aires. Se escuchaban bien por el tema del agua, que facilita la señal. Incluso llegaba Radio Colonia desde Uruguay, sobre todo por la noche”, dice Volpe.
    ¿Y qué hubiesen escuchado los argentinos en caso de sintonizar la emisora Radio Atlántico Sur (RAdS), como la llamaron los ingleses? Una emisora “neutral e imparcial que informe de los hechos", según la definió el GEP. La idea fue que contara con fuentes del gobierno británico y de Argentina, como contracara de los discursos triunfalistas que los argentinos recibieron del aparato de propaganda de la dictadura. El GEP admitió luego que el problema de fondo no fue de contenido sino de forma. La respuesta la encontró en una comunicación del ejército argentino interceptada por sus servicios de inteligencia. Lapidarios, los militares argentinos nunca se tomaron en serio a la RAdS porque “el lenguaje usado era cercano al de los centroamericanos y carecía del conocimiento idiomático del español de Argentina”. En el GEP faltaron expertos en lenguas.
  12. Delfinicus Colaborador

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    El buque hidrográfico HMS Enterprise de la Royal Navy cartografía los naufragios de las Malvinas
    Lunes 13 de noviembre de 2017, 07:00h

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    El buque hidrográfico de la Armada Real británica HMS Enterprise. (Foto: Royal Navy)

    El buque hidrográfico de la Royal Navy HMS Enterprise ha realizado una campaña para cartografiar los restos de buques de la Armada Real perdidos en la guerra de las Malvinas con motivo del 35 aniversario del conflicto en el Atlántico Sur.

    El HMS Coventry fue escaneado con su banda de babor sepultada en el lecho marino.

    Los restos de la HMS Antelope, que se encuentran en un ángulo de 45 grados en el fondo de la bahía de San Carlos, y su hermana la HMS Ardent, que se hundió cerca de Grantham Sound después de sufrir varios impactos de bombas de aviación, también fueron escaneados por el Enterprise y su lancha auxiliar Spitfire.

    Es la primera vez en cinco años que se han escaneado los restos de los naufragios acaecidos durante la guerra del Atlántico Sur. El trabajo realizado por el barco de hidrógrafo se ha hecho en el marco de la campaña para actualizar las cartas náuticas de las Malvinas para ser utilizados por otros navegantes.

    La fragata del tipo 21 HMS Ardent fue atacada por varios aviones el primer día del desembarco de San Carlos y se hundió al día siguiente, llevándose a 22 hombres con ella.
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    El HMS Antelope fue alcanzado por una bomba de 1,000 libras que no explotó inicialmente, hasta que se activó cuando los expertos en eliminación de bombas trabajaban para desactivarla, las explosiones resultantes partieron a la fragata en dos.
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    "De todas nuestras imágenes de sonar de los naufragios de 1982, creemos que las mejores son las del Antílope. De hecho, de su análisis podemos deducir que el cañón de 4,5 pulgadas probablemente todavía esté cargado", explica el capitán de fragata Philip Harper, comandante del HMS Enterprise.

    El HMS Coventry se encuentra hundido a 300 pies (100 metros) y a 13 millas al norte de Pebble Island, una extensión de agua sombría y ventosa que se encuentra igual que hace 35 años que ha sido visitada por una docena de supervivientes veteranos de la acción, a bordo del HMS Clyde.

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    Antes...

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    Después...

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    Un rato después...

    La tripulación se unió a los veteranos en la cubierta de vuelo para un homenaje en recuerdo de los caídos antes de que una ofrenda floral fuera arrojada al Atlántico Sur y un poco de ron a las aguas a petición de los familiares de los miembros de la tripulación fallecidos el 25 de mayo de 1982.

    "Con esta ceremonia queremos expresar el orgullo por nuestros compañeros muertos justo en el lugar donde nos hundimos hace 35 años", afirma Chris Howe, presidente de la Asociación de veteranos del HMS Coventry.

    "Ha sido una experiencia increible volver aquí y recordar a nuestros compañeros que todavía están de patrulla. Algunos de nosotros tenemos una edad por la que quizás no podamos volver a bajar aquí ".

    La teniente de navío Emily Witcher, oficial de operaciones del HMS Clyde, aseguró que la tripulación que formaba la guardia militar que rindió los honores había quedado fascinada y conmovida por los relatos de los veteranos de la RN en 1982.

    "Ha sido realmente interesante conocer las diferencias entre la Armada de entonces y la de hoy y especialmente conocer de primera mano lo que estos hombres pasaron, especialmente las condiciones que algunos de ellos soportaron", concluyó.

    Antes de visitar el lugar del naufragio, los veteranos del HMS Coventry treparon a la cima de la colina de Pebble Island, donde se encuentra una cruz en memoria del buque y su tripulación.

    FUENTE: http://www.diariodenautica.com/el-b...vy-cartografia-los-naufragios-de-las-malvinas
  13. maginot1918 Moderador

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    Van a tener bastante laburo los muchachos.
  14. Delfinicus Colaborador

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    martes, 1 de abril de 2014
    2 de abril. Malvinas. Entrevista a Bernardo Schweizer, el Soldado argentino que desembarcó el día anterior

    2 de abril. En Argentina no hace falta aclarar más nada.
    Malvinas
    La Guerra. Los muertos, los Héroes, los miedos, las grandezas y las miserias.
    Hablar de la Guerra es hablar un poco de todas estas cosas.
    Malvinas. La Guerra. Los que quedaron allá y en la Gloria para siempre. Los que volvieron.
    La Guerra, tan fácil de hablar, tan difícil de comprender.
    Las cosas en su lugar. La Gesta de Malvinas ha sido una gesta de valientes y de patriotas.

    Bernardo Schweizer es hoy Capitán de Navío retirado. En abril de 1982 tenía 24 años y era Teniente de Corbeta, y fue el primero en poner un pie en las islas… Bernardo tuvo la amabilidad de responderme algunas preguntas y yo las comparto con ustedes.

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    ¿Cuándo se enteró que entraría en combate?

    B.S: Me enteré que desembarcaríamos en las Islas el día 25 de marzo extraoficialmente a través de una conversación con Diego García Quiroga, y oficialmente ya navegando en la Fragata ARA Santísima Trinidad por un comunicado del Comandante de la Fuerza de Desembarco, Contraalmirante Carlos Busser, el día 29 de Marzo de 1982

    ¿Cómo vivió el grupo que integraba la noche anterior al desembarco?

    B.S: La noche anterior no dormimos, haciendo ensayos, repitiendo instrucciones, preparando el equipo, probando comunicaciones, actualizando órdenes e información de inteligencia. Aparte estábamos sufriendo desde hacía 2 días los efectos de mareos fuertes por una tormenta en el mar.
    Algunos Comandos, según sus personalidades, se concentraban en silencio seguramente pensando en la importancia del acontecimiento histórico que viviríamos, de la envergadura de la responsabilidad que nos tocaría vivir... Algunos quizá rezaban íntimamente poniendo su suerte en manos de Dios y pidiéndole su apoyo y, en mi caso, me lamentaba no haber dejado descendencia ya que apenas el 12 de marzo anterior me había casado y por motivos de la Operación Rosario mi luna de miel fue suspendida habiendo transcurrido una semana de la misma en Río de Janeiro. El 20 de marzo, estando en el hotel donde disfrutábamos con mi flamante esposa nuestro casamiento, recibí una llamada del entonces Teniente de Navío Robles (Jefe de operaciones del APCA) ordenándome que regresara de inmediato al país y me presentara en la unidad para participar en una operación real, sin más detalles..., viajé al día siguiente
    Los Comandos nos encontrábamos alojados en los sollados (suboficiales subalternos), camaretas (suboficiales superiores) y cámaras y camarotes (oficiales y jefes) bastante apretados debido a la cantidad extra de personal por sobre la tripulación normal. Éramos 86 Comandos Anfibios y 6 Buzos Tácticos. En general solo se hablaban temas sobre las órdenes recibidas, los más experimentados hacían recomendaciones a los más jóvenes también integraban las patrullas los cursantes de ese año del Curso de Comandos Anfibios y se sentía mucha ansiedad por vivir la experiencia, todos queríamos demostrar que estábamos perfectamente preparados para esa importantísima misión aunque también a todos nos preocupaba mucho el cómo poder cumplir la misión sin siquiera herir a ningún Royal Marine, máxime sabiendo que ellos ya estaban enterados de nuestro desembarco por lo que seguramente estarían alistados y quizá desplegados para realizar la defensa de sus posiciones

    ¿Usted fue el primer hombre en pisar las Islas aquél día?

    B.S: Si Horacio, fuimos los primeros junto con el entonces Cabo Principal Carlos Cequeira, Comando Anfibio. Ambos lo hicimos a bordo de un kayac biplaza partiendo desde unos 500 metros de la playa elegida por mí. A los 500 metros dejé 2 botes con otros 10 Comandos Anfibios, todos seleccionados por mi (gracias a una concesión que me hizo mi Comandante en virtud a la relevancia de nuestra tarea) a quienes convoqué a la playa, una vez explorada la misma, para instalar un anillo de seguridad amplio y darle así cobertura al desembarco de los 74 Comandos Anfibios que deberíamos equiparnos y reorganizarnos para proyectarnos hacia nuestros 2 objetivos: el cuartel de los Royal Marines, y la casa del Gobernador
    Nos despegamos de la Fragata Santísima Trinidad a las 21 hs, pude desembarcar en la playa que seleccioné durante la navegación (no fue la elegida en el Plan debido a que perdimos mucho tiempo por efecto de las algas que se nos enredaban en las hélices de nuestros motores Fuera de Borda) a las 22.30 hs., y ya a las 23 hs iniciamos la marcha por tierra hacia nuestros objetivos. Fue una gran suerte del destino que yo cambiara la playa que inicialmente seleccioné, ya que al día siguiente, recorriendo las playas para someter a rendirse a los Royal Marines desplegados en posiciones defensivas sobre la costa, encontramos un Pelotón de 4 Royal Marines con una ametralladora pesada esperándonos allí... obviamente, si hubiese intentado desembarcar allí, seguramente la historia del costo humano de la Operación y la condición encubierta de la misma hubiese sido muy distinta y tampoco yo podría hoy contar mi experiencia...

    ¿La misión de ustedes fue solo el desembarco?...

    B.S: La misión de los Comandos Anfibios fue desembarcar en acciones previas a la hora H, en que desembarcaría el grueso de la Fuerza de Desembarco (Batallón Infantería de Marina 2, reforzado y con agregados de fracciones de otras Unidades de la Infantería de Marina y la Compañía del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino cuyo Jefe era el entonces Teniente Coronel Mohamed Alí Seineldín), con el objetivo de lograr la rendición de los Royal Marines que se encontraban protegiendo las Islas en ese momento.
    Normalmente, eran aproximadamente 40 hombres, los cuales en el momento de la operación estaba duplicado su número por la presencia del relevo y también estaban apoyados por aproximadamente 50 habitantes de Puerto Argentino armados y entrenados como reserva militar

    ¿Participó del combate donde muere el Capitán Giachino?

    B.S: El combate donde muere en Capitán Giachino fue en la casa del Gobernador de la isla, no estaba yo en el mismo sino formando parte de la patrulla de comandos más numerosa que fuimos a conquistar el cuartel de los Royal Marines.

    ¿Le tocó a usted acompañar el cuerpo de Giachino al continente?...

    B.S: Durante la mañana del 2 de abril, habiéndose rendido ya la totalidad de la plaza de los Royal Marines, mi Comandante del APCA me ordenó destacarme al continente, a la Base Naval de Puerto Belgrano para acompañar los restos del Sr Capitán Giachino y también para participar en una rueda de prensa junto con otros integrantes de la Operación( el Sr Capitán Giachino fue velado con una misa en la Capilla Estela Maris y luego fue enterrado en el cementerio de Punta Alta, acompañado de una enorme concurrencia de marinos y civiles.

    ¿Cuántos años tenía entonces?

    B.S: En el momento de la Operación yo era Teniente de Corbeta y tenía 24 años, me retire a comienzos del 2007 como Capitán de Navío con 48 años

    Muchas gracias por su tiempo…

    B.S: Por nada, un fuerte abrazo.
  15. Delfinicus Colaborador

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    CARLOS CEQUEIRA
    Fue el primer argentino que desembarcó en Malvinas
    INFORMACIÓN GENERAL 30/03/2014
    En 1982 el cabo principal Carlos Cequeira, de 27 años, estaba en la Escuela de Infantería de Marina y actualmente es el capitán en el Área Naval Austral; será quien desembarque junto a otros anfibios en la representación que harán mañana en la costa del Canal Beagle, junto a la Plaza Islas Malvinas.
    Todos los anfibios fueron convocados por un alerta, alrededor del 21 de marzo, y luego fueron destinados en la Operación de Comando Anfibios. Cequeira estaba en la agrupación en Mar del Plata y desde allí fueron trasladados a Puerto Belgrano para luego embarcar en la Santísima Trinidad, que llevaba aproximadamente 90 hombres.
    “Teníamos una orden de preparatoria y el equipo sabía lo que tenía que preparar. Nos habían informado que íbamos a desembarcar de un buque de superficie y que íbamos a tomar un cuartel y una casa de Gobierno, pero no sabíamos dónde”, recordó el actual capitán Carlos Cequeira del Área Naval Austral.
    Explicó a EDFM que durante la travesía se hizo prueba del armamento y recién cuando navegaban al lugar se enteraron que el destino era las Islas Malvinas.
    Aquel 1° a la noche, a las 20, llegaron cerca de Malvinas y a las 21 se fueron ocupando las embarcaciones menores de neumáticos para aproximarse.
    Cequeira junto al jefe de la sección “Cachiyuyo”, el teniente Bernardo Schweizer fueron los primeros en llegar en un kayak al Puerto Enriqueta.
    La misión de “cachiyuyo” era desembarcar adelantando a las unidades de tareas y asegurar la cabeza de playa para permitir el desembarco seguro de las tropas.
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    El marino recordó que luego se escalonaron cinco botes de la sección de seguridad y se establece la cabecera de “playa” y después hicieron desembarcar a los otros veinte botes restantes.
    “Primero nos desplazamos en un bote y luego en la primera enredada, perdimos un poco la paciencia y subimos al kayak y empezamos a remar, para llegar a una pequeña ría, sobre la desembocadura del margen derecho. El jefe que iba con un visor nocturno y atrás estaba yo con el compás, que mantenía la dirección de avance; él me dice que se ve una luz en la costa y me advierte. Me presta el visor, miro y se veía que había alguien en la costa y supusimos que estaban los ingleses”, puntualizó Cequeira.
    Por tal motivo, dijo que los argentinos decidieron por una playa alternativa que tenían dentro del plan, “la otra playa quedaba a 500 metros de la playa principal e hicimos una exploración los dos con los oídos (Cequeira y Schweizer) y nos juntamos en el lugar y al no tener novedades el teniente marcó con una señal, a los cinco botes y bajaron los hombres de los cinco botes y se establece la cabecera de playa”, precisó.
    Asimismo, mencionó que a eso de las 23 llegaron a la playa y la marcha de aproximación de los objetivos fue alrededor de la 1 de la mañana y “a las 6 de mañana, del 2 de abril, teníamos que tomar el cuartel de los Royal Marine en Moody Brook y la Casa de Gobierno”, allí dijo que las patrullas se dividieron en dos, una que se dirigió al cuartel iba al mando del capitán Sánchez Sabarots y otra que estaba a cargo del capitán Pedro Edgardo Giacchino.
    “Nos imponían no causar bajas enemigas”
    Cequeira recordó que empezaron a marchar y llegaron “teníamos una condición muy particular, y si uno mira las historias de las operaciones tipo comandos vemos que son cruentas con muchos muertos en las propias y en la de los enemigos. En este caso, nos imponían no causar bajas enemigas, con el propósito de llegar bien posicionados para una negociación. No teníamos que matar ni herir a los ingleses y nos condicionaron muchísimo y lo hicimos así, a costa de muertos nuestros. El capitán Giacchino, el cabo Urbina, fueron nuestros primeros heridos”, el 2 de abril de 1982.
    El marino señaló que aquel 1° de abril “el mar estaba calmo, había una sola línea rompiente y había una luna que nos encandilaba y cuando llegamos a la playa la luna ya se había puesto. Cuando hicimos la marcha de aproximación estaba oscuro y había muchos obstáculos naturales y artificiales, porque había turba, alambrados. La costa era similar a la de Río Grande”, contó el cabo que había realizado muchas prácticas en la costa patagónica con climas más inhóspitos.
    Mencionó que a eso de las 2 de la mañana terminó el desembarco y “llegamos y adoptamos el dispositivo, cada uno tenía una responsabilidad y había quienes dentro de la patrulla se constituyen en escalones. La misión es apoyar y el escalón de seguridad es evitar que lleguen refuerzos al objetivo, con lo cual en la zona donde había un puente y allí se instalaron los de seguridad, para evitar que lleguen soldados ingleses a reforzar lo que era el cuartel”.
    “Hubo resistencia débil”
    Cequeira contó a EDFM que “hubo una resistencia muy débil” por parte de los Royal Marines, “había diez hombres defendiendo el cuartel, quienes tiraron, tiraron y tiraron durante diez minutos y en un determinado momento cesó el fuego”.
    Luego, dijo que “cada uno ingresó a lo que era el cuartel y no encontramos a nadie y en ese momento, arriamos la bandera inglesa que estaba en el mástil, y se izó la bandera argentina, a las 7.15, en el cuartel de los Royal Marines”. El izamiento de la celeste y blanca estuvo a cargo del comandante de la agrupación de comando anfibios, capitán Sánchez Sabarots y el suboficial encargado de la agrupación de comandos anfibios Guillermo Rodríguez. “Fue enorme la alegría de ver flamear nuestro pabellón en Malvinas”, resaltó.
    Seguidamente, los argentinos escucharon tiroteos que provenían desde la casa del pretendido Gobenador de las Islas, a 6 km., donde estaba el capitán Giacchino. “El equipo de combate se encolumna y rápidamente sale para reforzar a la columna del capitán Giacchino, pero antes de llegar a la casa del Gobernador, apareció alguien de civil, que era un argentino de aviación civil, que no había sido capturado la noche del 1° y nos indicó que detrás de la casa del Gobernador, a 400 metros, había unos veinte ingleses, por lo que nos adelantamos y estos no ofrecieron resistencia. Nosotros avanzamos con mucha precaución y aplicamos una técnica que se realiza para esos casos y como teníamos la consigna de no producir bajas en el enemigo, para achicar las distancias y como la misión imponía no causar bajas nos levantamos los doce hombres en forma simultánea con las armas listas para disparar apuntando y cuando empezamos a marchar vemos que con una bandera blanca en una antena de radio se rinden, sin combate”, relató Cequeira.
    Puntualizó que las tropas argentinas abrían fuego, pero “no teníamos que causar bajas” y desde allí se lanzaron hacia la Casa del pretendido Gobernador, donde escucharon el combate y “fuimos a reforzar al capitán Giacchino y vemos que en ese momento llegan los comando anfibios argentinos que iban por la costa y ahí se rindieron los británicos, con ‘alto el fuego, alto el fuego’”.
    Giacchino
    Recordó que cuando ingresaron al predio de la casa del Gobernador “veo que el capitán Giacchino estaba herido y lo estaban por cargar en un vehículo de Malvinas y lo llevaron al hospital. Mientras que al cabo Urbina lo llevaron en un helicóptero al rompehielos”.
    Cequeira mencionó que “cuando se volvió a la calma y se llevaron patrullas, se reunió a todos los prisioneros y la responsabilidad pasaba al batallón de infantería de Marina N° 2, que habían desembarcado a las 6, en la zona del Aeropuerto y cuando se dirigían a Puerto Argentino, estos fueron recibidos con ametralladoras y fuego”.
    Posteriormente, Cequeira junto con otros anfibios fueron hasta el Hospital para ver qué había pasado con la operación de Giacchino, “el coronel Seneildín entró y salió a darnos el pésame, a todos. Fue muy duro porque Giacchino fue un jefe muy apreciado por toda la gente, los suboficiales y los oficiales”.
    Por otra parte, también relató que allí “inmediatamente nos enteramos que había un grupo de ingleses que estaban a seis cuadras arriba y fuimos y lo redujimos y automáticamente se entregaron, no se resistieron”.
    Ese 2 de abril empezó a llegar aviones con gente del Ejército y nuestro grupo nos mandaron en avión al aeropuerto de Río Gallegos.
    EDFM: ¿Qué pensaba durante la travesía hacia el desembarco?
    CC: Había una incertidumbre, temor, todos teníamos miedo y a eso se debe la supervivencia del hombre, el que dice que no tenía miedo, o miente o está loco. El temor existe, es real.
    Uno piensa en su familia que dejó y escribí una carta a mi esposa, teníamos un hijo y ella estaba embarazada del segundo. Luego, la carta le entregué a un suboficial de la tripulación, a quien le dije que ‘si tenés la certeza de que yo no aparezco más le entregas esto a mi familia’, él conocía a mi cuñado. En caso contrario si regresaba me devolvía la carta.
    A partir de ese momento, fue un quiebre en mi cabeza y me enfoqué en la misión. Tenía miedo y había que vencer y estábamos haciendo algo que veníamos ensayando durante años. Era un desembarco más y lo hice en peores condiciones en la costa patagónica y en este caso había enemigos reales y nos podía costar la vida.
    Desembarco simbólico
    Por otra parte, Cequeira siempre quiso realizar un desembarco histórico en Malvinas, representando por sus hijos, este año el comandante del Área Naval Austral, contralmirante Carlos Enrique Aguilera, en forma conjunta con los ex combatientes y ECO deportes harán una representación simbólica de lo que fue en 1982.
    En el desembarco histórico que se representará en Ushuaia estarán Carlos Cequeira, quien será el primero en llegar como aquel 1° de abril de 1982 a las Islas Malvinas. Luego también se sumarán los que pertenecieron a los comandos anfibios, Néstor Saleme, el suboficial Akins y Omar López. También se sumarán de Ushuaia Ramón López; Osvaldo Ossán, Raúl Humberto Bernadello (desembarcó en Georgias); Favero y el hijo de un ex combatiente de Formosa, González. Los kayakistas de ECO Deportes que acompañarán en la represetanción simbólica, previo a la vigilia y cambio del pabellón.
    FUENTE: http://www.eldiariodelfindelmundo.c...l-primer-argentino-que-desembarco-en-malvinas

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